Los retoques finales, el paso que marca la diferencia

En el vídeo os enseño algo muy sencillo que hago siempre al terminar mi maquillaje: unos pequeños retoques, sobre todo en la zona de la nariz, con mi base luminosa favorita. La caliento un poquito entre los dedos y la voy aplicando a golpecitos, nunca arrastrando. Ese gesto tan pequeño es el que marca la diferencia entre un maquillaje que se ve artificial y uno que parece tu propia piel, pero mejor.

Uso una base luminosa porque mi piel es un poco más seca, y este tipo de fórmulas son las que mejor le sientan a este tipo de piel. Lo que más me gusta es que no da sensación de grasa, no marca los poros ni los dilata, y se funde con tu propio tono de piel manteniendo un equilibrio perfecto entre luminosidad y naturalidad.

Por qué esta base es mi favorita

Más allá de lo bonito que queda el acabado, hay algo que valoro todavía más: esta base contiene vitamina B3, maravillosa para el cuidado de la piel, y además ayuda a prevenir el daño solar. Es decir, no es solo maquillaje, es también cuidado real para tu piel mientras la llevas puesta.

Y a nivel práctico, es resistente al sudor y al agua, no se cuartea con el paso de las horas, y no se acumula ni se marca en los cortes de expresión, algo que en las pieles secas es un problema muy habitual con otras bases. Se funde de verdad con la piel, y eso es precisamente lo que buscamos todas.

Preparación de la piel: el paso que nadie se puede saltar

Si tienes la piel seca, el secreto de un buen maquillaje no está solo en la base que elijas, está en cómo prepares la piel antes. Este paso es, sin duda, el más importante de todos, aunque muchas veces sea el que más se salta por prisa.

Empieza siempre con un limpiador suave, sin sulfatos, que no reseque más la piel de lo que ya está. Después aplica un sérum hidratante, con ácido hialurónico o glicerina, y déjalo actuar unos minutos. A continuación, una crema hidratante rica, dejando que se absorba bien durante cinco o diez minutos antes de empezar con el maquillaje. Si quieres darle un extra, puedes usar también un primer hidratante o iluminador en crema, que ayuda a sellar toda esa hidratación antes de aplicar la base.

Cómo elegir la base perfecta si tienes la piel seca

No todas las bases sirven igual para todas las pieles, y en piel seca esto se nota muchísimo. Lo ideal es decantarse por bases cremosas, líquidas o en bálsamo, siempre con acabado luminoso o satinado. Las bases mate o muy cubrientes en polvo son las peores aliadas para este tipo de piel, porque acentúan la sequedad y marcan mucho más las líneas de expresión.

Fíjate bien en los ingredientes de la fórmula. Busca que contenga ácido hialurónico, glicerina, aceites como el de argán, jojoba o squalane, y vitamina E o niacinamida, que es la vitamina B3 de la que hablaba antes. Y a la hora de aplicarla, hazlo siempre con una esponja húmeda o una brocha densa, a toques suaves, tal y como veis que hago yo en el vídeo. Nunca arrastrando el producto, porque eso reseca aún más la piel y puede acabar marcando más de lo que disimula.

Corrector, contorno y colorete: menos es más

Para el corrector, elige siempre fórmulas cremosas e hidratantes, y aplícalo únicamente donde de verdad haga falta. Difumínalo bien para evitar que se acumule en las líneas finas y acabe cuarteándose a lo largo del día.

Con el contorno, el colorete y el iluminador pasa algo parecido: en piel seca, los productos en crema o líquidos son siempre mejor opción que los polvos. El iluminador en crema o líquido, en concreto, da ese efecto natural y jugoso que tanto nos gusta, mucho más favorecedor que cualquier polvo compacto. Si en algún momento necesitas usar polvo, que sea muy fino y únicamente en la zona T, nunca en el resto del rostro.

El sellado final, sin perder la luminosidad

Uno de los errores más comunes en piel seca es sellar el maquillaje con polvo suelto pensando que así dura más. En realidad, lo que consigue es apagar toda la luminosidad que hemos conseguido con tanto mimo. Mi recomendación es usar un spray fijador hidratante en su lugar, que sella el maquillaje sin robarle brillo natural a la piel.

Si aun así sientes que necesitas algo de polvo, aplícalo muy ligeramente y solo en las zonas donde más brillo tengas, nunca de forma generalizada por todo el rostro.

El toque final: labios y ojos

Para completar el maquillaje, en labios apuesta por un bálsamo hidratante antes de aplicar el labial, y elige siempre labiales cremosos o gloss en lugar de fórmulas mate, que tienden a resecar mucho más los labios ya de por sí secos.

En los ojos, utiliza sombras en crema o aplica antes una base de ojos hidratante. Esto evita que las sombras se marquen en las líneas de expresión del párpado, algo muy habitual en pieles secas y que estropea un maquillaje que, por lo demás, puede estar perfecto.

Encuentra tu base perfecta

Si quieres probar la base que uso yo en el vídeo, la tienes disponible aquí: Base de maquillaje TimeWise 3D Luminosa.

¿Tienes dudas sobre qué productos van mejor con tu tipo de piel? Escríbeme y lo vemos juntas, o si quieres una asesoría más completa, pide una cita conmigo.